Thomas Ellis, el juez colombiano que puede marcar la trama rusa

Por Javier Bocanegra

Agencia EFE

ALEXANDRIA, VirginiaThomas Ellis III es un extravagante magistrado federal de EE.UU., nacido en Colombia, que ha protagonizado múltiples titulares de prensa desde el inicio del juicio contra Paul Manafort, el exjefe de campaña del ahora presidente del país, Donald Trump, en el marco de la trama rusa.

Desde que accede encorvado a la sala que preside en el tribunal federal del Distrito de Virginia Este, Ellis deja claro que no es un juez tradicional.

Las bromas, las sonrisas y miradas irónicas, los desafíos y broncas a los abogados y los comentarios cada vez que alguien abandona la habitación le convierten en una extraña excepción dentro del correcto y sobrio entorno judicial estadounidense.

A sus 78 años, Ellis ha copado titulares durante las últimas dos semanas por sus abruptas palabras contra los investigadores de Robert Mueller, el fiscal especial de la trama rusa, a los que ha mantenido constantemente en el foco desde el comienzo del juicio contra Manafort.

Tales han sido los encontronazos entre las dos partes que el propio magistrado ha tenido que reconocer, a petición de la fiscalía, que se había sobrepasado en sus funciones al cortar su argumentación.

“Míreme cuando le hablo. No estaba mirándome, estaba mirando al suelo”, riñó Ellis a uno de los abogados de Mueller, quien terminó pidiéndole perdón y diciéndole que no quería meterse “en líos” en una escena más parecida a una regañina de un padre a su hijo.

“Entiendo cómo de frustrado está. De hecho, hay lágrimas en sus ojos ahora mismo. (…) Están lagrimosos”, apuntó el juez ante el rechazo del letrado, a quien también criticó su modo de proceder: “No entiendo qué tienen que ver muchas de estas preguntas con lo que se juzga”, dijo.

Ellis es capaz de generar caras de asombro e ira en los presentes y recuperar su simpatías con chistes y comentarios agudos segundos después.

Los posicionamientos del magistrado, quien ha aseverado a la fiscalía que “nadie debe tener poder absoluto”, han provocado que se gane las halagos del propio Trump, quien terminó alabándole durante un mitin político esta primavera antes del comienzo del juicio.

“El juez T.S. Ellis es realmente muy especial, según oigo (…). Es una persona respetada”, aseguró el mandatario hace meses.

Los ataques y el peculiar humor de Ellis también han tenido como objetivo a los periodistas que cada día entran en su sala a los que llamó en un ocasión “ratas abandonando un barco hundiéndose”, en un momento en que un grupo de informadores se ausentó.

Nacido y criado en Bogotá, Ellis acumula una amplia experiencia como juez federal de la corte del distrito de Virginia Este, donde lleva ejerciendo desde 1987, cuando fue nominado por el entonces presidente, Ronald Reagan (1981-1989).

Ellis presenta un currículum inmaculado con títulos en las universidades de Harvard, Princeton y Oxford, además de haber servido en la Marina estadounidense.

Durante sus 31 años de servicio como magistrado, ha protagonizado numerosas polémicas, e incluso ha llegado a afirmar que la corte era su zona de poder: “Soy un César en mi propia Roma”, declaró el colombiano, que confesó que se trataba de “una Roma muy pequeña”.

Este veterano juez ha decidido a lo largo de su carrera sobre conocidos casos relacionados con la seguridad nacional, la tortura o el espionaje.

Ahora, el “César” de la corte virginiana se encuentra en la recta final del juicio contra Manafort, quien fuera jefe de la campaña de Trump entre marzo y agosto de 2016, y que ahora está acusado de 18 delitos financieros que podrían acarrear una condena de prisión para el resto de su vida por hechos ajenos a dicha campaña.

La causa contra Manafort, una de las dos que afronta, se enmarcan en la investigación de la trama rusa que dirige Mueller, que abarca las pesquisas sobre la supuesta coordinación entre la campaña de Trump y el Gobierno ruso.

El juicio contra el estratega, de 69 años, puede marcar el futuro de la investigación en uno u otro sentido, ya que este aún podría seguir a otros acusados y optar por colaborar con Mueller para esclarecer los hechos acaecidos en 2016.