Mensaje de Trump: malas noticios para Norcoreanos

Los encendidos comentarios del presidente de Estados Unidos sobre Corea del Norte reflejaron su confianza en que su campaña de presión y sanciones sobre el país está funcionando, dijeron hoy analistas surcoreanos.

Esto también implica que Washington seguirá negándose a entablar un diálogo significativo con Pyongyang a menos que esté dispuesta a abordar cambios considerables en su programa de armas nucleares y su situación de derechos humanos, según los expertos.

En su primer discurso sobre el Estado de la Unión, Donald Trump advirtió que Corea del Norte amenazaría “muy pronto” a Estados Unidos con misiles nucleares.

También advirtió de los peligros planteados por otros “regímenes rebeldes” como Irán, grupos terroristas como Estado Islámico y “rivales” como China y Rusia que “desafían nuestros intereses, nuestra economía y nuestros valores”.

El mandatario pidió al Congreso que levantara los límites de gasto y aumentara el presupuesto militar, afirmando que “un poder sin igual es la forma más segura de nuestra defensa”.

Para Corea del Norte tiene que haber dolido que Trump declarase al país como un régimen que no puede coexistir con los valores fundacionales de Estados Unidos, indicó Du Hyeogn Cha, profesor visitante en el Asan Institute for Policy Studies en Seúl.

“Dejó claro que su política de ‘máxima presión y compromiso’ seguirá siendo la única vía en el futuro”, afirmó. “Fue probablemente el peor mensaje que podía enviar al Norte sin hacer una amenaza militar directa”.

Koh Yu-hwan, experto en Corea del Norte de la Universidad Dongguk de Seúl y asesor de seguridad de la oficina presidencial surcoreana, dijo que Trump probablemente vio el acercamiento de Corea del Norte con motivo de los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang como un signo claro de que la presión y las sanciones están funcionando.

En Beijing, China pidió a Estados Unidos que abandonara lo que describió como una “mentalidad de Guerra Fría y una ideología de suma-cero”.

Los intereses comunes superan a las diferencias entre ambos bandos y Estados Unidos deben ver la relación “de forma correcta”, indicó la portavoz del Ministerio de Exteriores Hua Chuying.

Los 275,000 millones de dólares de superávit comercial chino con Estados Unidos han sido una fuente constante de tensión entre ambos países, al igual que su creciente rivalidad por la supremacía militar en Asia y las acusaciones de robo de propiedad intelectual.

El presidente de Irán, Hasán Ruhani, por su parte, dijo que el pueblo iraní seguirá respaldando a su república islámica a pesar de la presión internacional.

Sus declaraciones llegaron apenas unas horas después de que Trump dijera que Estados Unidos apoya al pueblo iraní contra la clase dirigente en el país.

“La nación iraní nunca renunciará al legado del imán Jomeini, el islamismo y el republicanismo. El retorno es imposible”, afirmó en declaraciones televisadas por la cadena estatal durante una visita al mausoleo del ayatolá Ruholá Jomeini, fundador de la república islámica.