¿Qué comer tras la Navidad?

El Expresso de Puerto Rico 20 January, 2017 0
¿Qué comer tras la Navidad?

Ya ha llegado enero y los excesos de las fiestas pesan en la báscula y en la conciencia, pero no hay que desesperarse ni caer en la tentación de las dietas milagro.

• Purificación León
EFE / REPORTAJES

Aunque a principios de diciembre nos propusiéramos firmemente moderarnos con la comida durante las fiestas, después de innumerables cenas con amigos, familiares y compañeros de trabajo, es habitual haber comido algo más de la cuenta.

Es importante comer de forma ordenada, mejor cada 3 o 4 horas. —(EFE / Mónica Faro)

Es importante comer de forma ordenada, mejor cada 3 o 4 horas. —(EFE / Mónica Faro)

Perder ese peso extra es un propósito de año nuevo muy frecuente pero, para conseguirlo, es un error buscar atajos.

“Se recomienda perder entre medio kilo y un kilo [2.2 libras] a la semana como máximo, por lo que la pérdida de peso saludable sería de dos o tres kilos al mes”, señala Juana María González Prada, dietista-nutricionista de la clínica Alimenta, de Barcelona. (https://www.alimmenta.com/).

La especialista aclara que, cuando se pierde peso de manera rápida, éste procede en más de un 50% de los líquidos corporales, lo que puede provocar hipotensión. “Además, cuando la restricción de calorías es elevada, se pierden más proteínas corporales y esto puede dar lugar a aumentos de ácido úrico y cálculos biliares. También puede producir fatiga, irritabilidad y estreñimiento, entre otros síntomas”, detalla.

Ojo a las dietas “milagro”

En esta época del año resurgen con fuerza las denominadas “dietas milagro,” que prometen una importante pérdida de peso en poco tiempo.

Sin embargo, este tipo de prácticas se basan en una alimentación poco equilibrada y pueden pasarle factura a la salud. Las hay de diversos tipos: de un solo alimento, disociativas, excluyentes, etc.

Suprimir los carbohidratos (pan, pasta, arroz, patatas, etc.) es un error porque, si dejamos de comerlos, es más fácil pasar hambre y luego tener ansiedad. —(EFE / Kai Försterling)

Suprimir los carbohidratos (pan, pasta, arroz, patatas, etc.) es un error porque, si dejamos de comerlos, es más fácil pasar hambre y luego tener ansiedad. —(EFE / Kai Försterling)

González considera que, entre ellas, “las más perjudiciales son las dietas cetogénicas, que son hiperproteicas y que prácticamente eliminan los carbohidratos”.

La especialista hace hincapié en la dieta de Atkins, que se basa en eliminar prácticamente los carbohidratos y aumentar el consumo de carnes y derivados cárnicos.

“Esta dieta aporta gran cantidad de grasas de origen animal, saturadas, colesterol y también produce cetosis”, comenta.

La cetosis es un estado metabólico que se da cuando el organismo recurre a las grasas, en lugar de a los azúcares, para obtener energía. Entonces, aparecen las cetonas o cuerpos cetónicos, “que son unos productos de desecho de las grasas”, explica la Fundación para la Diabetes.

En condiciones normales, nuestro cuerpo transforma los carbohidratos en glucosa, que las células usan para obtener energía. Pero en una dieta en la que se ha restringido mucho la ingesta de carbohidratos o directamente se ha suprimido, se ve obligado a recurrir a las grasas.

“Durante los primeros días de una dieta rica en grasas y muy pobre en hidratos de carbono, el organismo utilizará el glucógeno almacenado en el hígado y en los músculos para obtener la glucosa. La persona que siga esta dieta notará una importante pérdida de peso, pero corresponde al glucógeno almacenado y al agua”, explica Juan Madrid, médico especialista en endocrinología y nutrición.

El facultativo indica que, a partir del tercer, cuarto o quinto día de seguir este tipo de dieta, las reservas de glucógeno del hígado y los músculos se agotan.

“Pero como el cerebro sigue necesitando 100 gramos de glucosa al día para funcionar normalmente, el organismo va a obtener esa energía quemando proteínas, que son precisas para reponer los desgastes que sufre el cuerpo y esto, por supuesto, no es bueno para el organismo”, afirma.

El Dr. Madrid subraya que este tipo de dietas “producen un incremento del colesterol y del ácido úrico. El aumento del colesterol se debe a la importante cantidad de grasa que se toma y el del ácido úrico está producido por la quema de proteínas”.

No eliminar alimentos

En este sentido, Juana María González destaca que para perder peso de forma saludable no hay que eliminar ningún grupo de alimentos.

“Suprimir los carbohidratos (pan, pasta, arroz, papas, etc.) es un error porque, si dejamos de comerlos, es más fácil pasar hambre y luego tener ansiedad.

Bodegón con frutas, piña, guineos, aguacates, uvas, naranjas, pomelos, limones buenos para una buena dieta equilibrada y rica en vitaminas. —(EFE / J.M. Aragón)

Bodegón con frutas, piña, guineos, aguacates, uvas, naranjas, pomelos, limones buenos para una buena dieta equilibrada y rica en vitaminas. —(EFE / J.M. Aragón)

Entonces acabaremos picando galletas, chocolate, bollería, quesos o embutidos, es decir, alimentos más ricos en grasas saturadas y azúcares”, comenta.

Además, “es importante comer de forma ordenada, mejor cada 3 o 4 horas y así tendremos menos ansiedad a la hora de hacer las comidas principales. Los ‘snacks’ para comer entre horas serán frutas, yogures, pan integral con embutidos bajos en grasa, guacamole o hummus, por ejemplo”, aconseja.

González asegura que no hay alimentos buenos y malos y destaca que no hay que compensar, sino moderarse.

“Lo que nos engorda es una dieta densa en calorías y un estilo de vida sedentario”, afirma.

La dietista-nutricionista manifiesta que se puede comer de todo.

“Simplemente, vigila la cantidad y cómo lo preparas. Come de forma ordenada, evita saltarte comidas, pues tendrás ansiedad al día siguiente, busca cocciones ligeras, usa especias, aprende a cocinar y organiza tu despensa”, recomienda.

Respecto a las dietas depurativas o “detox”, tan habituales tras los excesos navideños, la especialista comenta que, si una persona mantiene unos buenos hábitos dietéticos y de estilo de vida no es necesario “depurar” o “detoxificar”.

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