Celibato, otro desafío en horizonte de Francisco

Por DEBORA REY y MICHAEL WARREN

BUENOS AIRES (AP) — Clelia Luro batalló más de la mitad de sus 87 años contra el celibato impuesto por la Iglesia Católica a sus sacerdotes. Hoy, sentada en una silla de ruedas, guarda la esperanza de que su amigo el papa Francisco ponga fin a ese mandato “que el mundo ya no comprende”.

Esta mujer, que en la década de 1960 escandalizó a la opinión pública argentina por el romance que sostuvo con un obispo —que luego se convirtió en su esposo— tiene razones para guardar la esperanza: sostiene una amistad de más de una década con Jorge Bergoglio, quien la ha llamado religiosamente todos los domingos hasta que partió rumbo a Roma para el cónclave que lo terminó eligiendo sumo pontífice.

De las largas conversaciones que ha sostenido sobre el tema con el hoy papa, cree que Francisco va a resolver la crisis global de la falta de sacerdotes autorizándoles la celebración del matrimonio y la constitución de una familia.

No hay cifras oficiales, pero varios miles de sacerdotes han dejado la Iglesia Católica para casarse. Muchos otros, particularmente en África y América Latina, continuaron con su ministerio pese a mantener relaciones con mujeres e incluso convertirse en padres.