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Sobrevivientes de Torres Gemelas se ayudan entre sí Correo electrónico
Martes 15 de Noviembre de 2011 22:09
Por CLAUDIA TORRENS

NUEVA YORK (AP) —
Alejandro Romero se asusta cuando se rompe un plato o un alguna bandeja cae al suelo en la cocina del restaurante de Manhattan donde trabaja.

El inmigrante mexicano no puede evitar sentir ese miedo inconsciente al ruido desde los ataques de la mañana del 11 de septiembre del 2001 en Manhattan, cuando era empleado del restaurante Windows of the World a lo alto de una de las Torres Gemelas.

"Queda uno traumado. Lleva ese miedo", dijo el cocinero de 37 años, nacido en Puebla. "Ha pasado mucho tiempo pero a veces me pongo a pensar como si fuera ayer en los compañeros que murieron".

Setenta y tres de sus compañeros de trabajo en el restaurante fallecieron en los atentados. Romero se salvó porque trabajaba por la tarde. El inmigrante — quien había sido ayudante de cocina durante tres años en el piso 107 de la torre norte — se encontró de la noche a la mañana solo y sin trabajo.

"Eramos como una familia. Se siente feo eso", murmuró.

Romero, no obstante, contó con la ayuda de una organización surgida de las cenizas de las Torres Gemelas, formada por un grupo de sobrevivientes que se unieron para luchar contra la adversidad y defender los derechos de los trabajadores del sector de gastronómico.

A través de clases de cocina y de derechos laborales, varios de ellos salieron adelante en nuevos puestos de trabajo y hasta acabaron abriendo un restaurante llamado Colors, que funciona como una cooperativa.

"Me superé mucho. Sabía más de decoración de platillos, aprendí a ser más profesional, sigo trabajando en eso", dijo Romero. "Me apoyaron en los momentos más difíciles. Hasta nos ayudaron con algunos gastos de la renta".

El grupo de inmigrantes, llamado Restaurant Opportunities Center of New York (ROC-NY, por sus siglas en inglés), no sólo dio clases gratis de cocina a Romero sino que le consiguió trabajo en la cocina de unos estudios de cine en Astoria.

El inmigrante mexicano, al igual que sus compañeros, llama a las oficinas de ROC-NY cada vez que necesita trabajo o consejo en temas laborales. En la actualidad trabaja como ayudante de chef en un restaurante de Park Avenue.

"Tras los ataques del 11 de septiembre el gobierno estadounidense respondió invadiendo otros países...", dijo Juan Carlos Ruiz, el director de Colors para ROC. "Nosotros quisimos responder de una forma que generara vida y no más muerte".

Desde el 2001, unas 5.000 personas han completado los cursos de ROC-NY sobre derechos laborales, y aproximadamente un 40% de ellas son inmigrantes hispanos, dijo Fekkak Mamdouh, un ex trabajador marroquí de Windows of the World que hoy en día es el codirector de ROC United, la rama nacional de la organización.

La cooperativa de ROC con inmigrantes de más de 20 países que se creó tras los ataques del 2001 tardó años en lograr la financiación para abrir Colors: el proyecto nació a través de donaciones, ayudas de la Arquidiócesis de Nueva York y la aportación de la Cooperativa Italiana di Ristorazione (CIR, por sus siglas en italiano).

Oscar Galindo formó parte del grupo desde el principio.

El mexicano de 38 años era el encargado de cocina de un restaurante cercano a las Torres Gemelas cuando ocurrieron los atentados del 11 de septiembre y cambiaron su vida. El sitio quebró al disminuir la clientela tras los atentados. Galindo se unió entonces al grupo de inmigrantes y en el 2006 fue uno de los que abrió Colors, donde sigue trabajando hoy.

"Esto era como un sueño. No teníamos nada", comenta el cocinero, vestido en bata blanca y con el pelo cubierto en una malla negra, sin dejar de moverse un segundo. "Ahora seguimos para adelante".


 
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